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Un hombre en los ochenta

En los ochenta un hombre después del trabajo entraba en su casa, se aflojaba el nudo de la corbata, besaba a su mujer mientras le pellizcaba el culo, cogía su vaso preferido del carrito de las bebidas que estaba en una de las esquinas del salón, se echaba su mejor whisky, se sentaba en su sillón, ponía los pies en lo alto y mientras le llegaba el olor del guiso de ternera que su señora había preparado, encendía el equipo de música y escuchaba esto.



Un hombre en los ochenta.