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Tetas en televisión

Estaba hurgando como un ratón en mi ingente archivo VHS digitalizado para rescatar unas imágenes del pasado que andaba buscando cuando por sorpresa me topé con el especial de Televisión Española del 1 de enero de 1992. No sé si lo recuerdas pero en la noche de fin de año, la del 31, se emitía el especial de Martes y Trece, bueno de Martes y Trece o del que tocara, pero en 1992 fue Martes y Trece, y después de las uvas, en la madrugada ya del día 1, se emitía una gala especial de fin de año.

Yo además de las grabaciones de Martes y Trece, también conservo los especiales del día 1 de enero. El especial de Martes y Trece del 31 de enero de 1991 se llamó "El 92 cava con todo" y la gala del 1 de enero de 1992 se llamó "Por fin, 92".

Por fin 92

En aquellos 90 dorados, aún con ausencia de internet, se podían hacer varios planes según la edad con que te pillase, si eras un niño, como me tocó a mí, te bajabas con los vecinos a tirar petardos y aprovechando que tenías un mechero le metías fuego prácticamente a todo lo que encontrabas. Si por el contrario te pillaba ya con edad para salir, la juventud aprovechaba para perder el tiempo en los lugares esos de perdedores a los que llaman cotillón. Los padres o se quedaban con la familia en casa o se iban a casa de un vecino a beber gintonics en vaso de tubo, pero hicieras lo que hicieses, en las casas siempre había una mesa con copas de champán, bandejas con mantecados y frutos secos y una tele con el especial de fin de año sonando de fondo.

Aquellas galas fueron el reflejo de la época gloriosa que vivió la televisión en España. Había actuaciones musicales y humor. Es decir que en un mismo programa se podía ver la actuación de Miguel Bosé y una imitación de Jesús Gil, que Dios lo tenga en su gloria.

Por fin 92Por fin 92

Pero ahí no queda la cosa. Ya me habrás escuchado en muchas ocasiones decir que en la época dorada de España, lo mejor es que se vivía sin complejos. Eso quiere decir que tanto el humor políticamente incorrecto como las tetas estaban permitidas. Daba igual que fuese la televisión pública del Estado, daba igual que aquella noche hubiera niños viendo la tele hasta las tres de la madrugada, las tetas eran el pan nuestro de cada día.

Por fin 92Por fin 92Por fin 92

He querido pasar por alto, ya que no viene al caso, los símbolos masonazos que ya por aquel entonces comenzaban a aflorar en nuestras pantallas.

Lo que siempre me ha llamado la atención de aquellos números picantes era que el público de los mismos eran matrimonios de toda la vida, padres que calentaban como hacen los futbolistas antes de salir a jugar, era como la previa del polvo que le iban a echar a sus señoras esa misma noche, y las madres dándole ese espacio al hombre para que, aunque sea a su lado, se deleitasen con la carne de otras mujeres. Me pregunto yo, a cuántas de aquellas señoras educadas y madres responsables, no se les mojaría un poco la almeja viendo aquellas tetas de un lado para otro.

De hecho se aprovechaba cualquier excusa para poner cachondo al personal, es muy complicado que te acuerdes de esto pero había un grupo cómico de tres mujeres que se llamaban Las Veneno, estas tres señoras hacían teatrillos donde bromeaban con el acoso sexual y las relaciones de pareja, el típico humor de la España de los 90, el caso es que empezaban el teatrillo vestidas como señoras educadas y en mitad de todo, se quitaban la ropa para terminar como tres cabareteras.

Por fin 92Por fin 92

Con esta tesitura, imagínate si al personal le importaba un carajo que si la inflación, que si la guerra de no sé dónde, que si el cambio climático... Era la España de la felicidad, no como ahora que es encender la tele y tenernos amargados con invents.

Es más, no se necesitaba ninguna excusa para enseñar las tetas, conforme se iba acercando la madrugada, directamente había números eróticos, primeros planos de tetas y posturas claramente sexuales, en televisión, en TVE1.

Por fin 92Por fin 92Por fin 92

Cuánto hemos perdido. Cuánto tenemos que aprender de aquella España gloriosa.